Azulado “Ningún otro color conoce
esta forma lingüística. “La muerte tiernamente azulada como el no-ser.” (El
libro de la risa y el olvido. Milan Kundera).
En desayuno en Tiffany’s Audrey
Hepburn intenta disuadirnos de eso e introducir la nueva terminología de “the
reds” para nombrar esos días con estado de ánimo melancólico que no pueden
encasillarse en los clásicos “blues”. Sin embargo su intento fue rápidamente
olvidado ya que estos “azules” dieron un paso más allá para abarcar también un
significado musical. La música que surge a partir de éste concepto representa
ampliamente el significad de esta asociación del color, y es verdad que con
ningún otro tono se ha conseguido alcanzar este polisignificado en los sentidos
que le conceden al color azul un lugar entre las metáforas más ampliamente
explotadas.
En el español sin embargo no
solemos utilizar esa terminología para el azul, en cambio sí podemos decir que la
puesta del sol es “anaranjada”, también decimos que hemos enrojecido o que los
campos están enverdeciéndose sin trascender por ello más allá del adjetivo
descriptivo puro ni aportar mayor significado emocional, ya que nos mantenemos
dentro de los límites del sentido de la vista, es una relación lineal que no
puede tener un verdadero sentido poético.
¿En qué consiste entonces esta
adopción del color como metáfora?, que además se trata de una metáfora bastante
paradójica, ya que un cielo azul despejado o un mar del mismo tono limpio
deberían representar un estado de ánimo contrario al que nos produce esta
asociación. Podríamos pensar que se trata entonces de una asociación con la
inmensidad que nos recuerda nuestra angustiante finitud, esto sin embargo, es
ir un poco demasiado lejos. Tal vez la idea de la poesía (ya que ¿de qué está
hecha la poesía si no es de metáforas?). Es precisamente la de contener dentro
de sí el significado del inconsciente propio o colectivo, encapsulado dentro de
las palabras. Como quién guarda una rosa dentro de una caja de cristal. Que nos
permite su admiración y evocación lejos de tocar sus espinas
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