Las campanas, el viento, las madrugadas, el caer de la
tarde, las nubes anaranjadas, el invierno, el calor del verano, el amor, los
corazones rotos, los libros, (sobre todo los buenos libros), estudiar, una
caminata, el otoño, la ciudad vista desde un mirador, la ciudad vista desde un
parque, los besos, la música de Joaquín Sabina y en general la trova, los
domingos por la mañana, los domingos por la tarde, las hojas de papel en
blanco, pensar en ti, intentar olvidarte, hablar contigo, llorar, reír, mis amigos,
las exposiciones de arte, el teatro, las compras, los vestidos con flores, las
rosas rojas, la lluvia, el insomnio, el hambre, las tres de la tarde, las
guitarras, los violines, la catedral, las calles empedradas, las universidades,
las conversaciones largas, los silencios cortos, el calor (como para un latte
en las rocas), o la nieve (como para un latte bien caliente), el olor del pan
recién hecho o el pan recién tostado, las frutas, los poemas, las noches de
romance y las de amigas, esperarte, sobre todo esperarte frente a la ventana,
los cuentos, las risas, el llanto de las funerarias, los hospitales, las
carreteras, los viajes de madrugada, los aeropuertos, las estaciones del tren,
los ancianos sentados en las bancas de los parques, los niños comiendo helado,
las bodas, los besos y los versos, Jorge Drexler y Jorge Luis Borges, la
tristeza, la desesperanza, el olvido aunque no exista, las hojas secas en el
piso y los arboles cuando florecen, el viento fresco de una noche de verano,
los museos, los destapacorchos, las revistas, el periódico por supuesto, la
familia, las venas con cortinas bonitas, la luz cálida de una habitación por la
noche, los libreros, las librerías, y las bibliotecas (aunque no permitan
tomarlo ahí dentro), los cafés (aunque suene redundante) y los restaurantes con
mesitas al aire libre, la retórica, la filosofía, la historia y las
matemáticas, las clases que uno toma por las tardes o las que se dan muy
temprano por la mañana, el despertar y el no querer dormir, las reuniones de
sábados por la tarde y las películas de arte, los edificios coloniales, mi
casa, el sofá de mi madre donde siempre me quedo dormida. Todo lo que tenga que
ver contigo en general, y escribir… sobre todo escribir esto acompañada de una
taza de humeante café.
Alexandra C.
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