¿Por qué importa más el robo de un penal que el robo de un
país?
Fácil. En el fútbol se ven reflejados los instintos
primitivos de defender el territorio, pertenencia a grupos (tribus) por medio
del instinto básico de agresión: “Hay que meter el balón en la portería del
contrario”, es decir, hay que irrumpir en su territorio. Es una metáfora muy
condensada de lo que sucede en una guerra para aplacar el instinto que subyace
en una sociedad “civilizada” que no puede dejar de lado sus raíces antropológicas
de guerra (instinto de tanatos). Por lo tanto un “robo” cometido dentro del
juego es algo que ataca directamente al yo, porque previamente se ha formado un
lazo de identidad con el equipo. El equipo es una figura que representa al
país, por lo tanto existe una vinculación directa entre lo que le pasa al
equipo y lo que siente el individuo, aunque en el fondo se trate meramente de
un juego, una representación, una metáfora. Es por esta protección metafórica
que el individuo se siente capaz de responder ante las agresiones, ya que estás
respuestas de agresividad (“¡eh puto!”) no tienen consecuencias sino en ese
universo paralelo que se ha formado en el juego. Lo eximen de consecuencias y
por lo tanto hacen más fácil la presencia de reacciones que no se tienen en la
vida real ante situaciones realmente graves como el abuso de poder, los
secuestros, la desigualdad social, la corrupción, etcétera. Situaciones que se
sitúan en el plano de la vida real del individuo y que además son puestas casi
siempre en tercera persona. “La sociedad está muy mal”, “el país va de mal en
peor”, “la gente no reacciona”. Ante estas situaciones de agresión real, el
individuo ya no se siente parte del equipo, porque la respuesta ante ellas
implica cambios verdaderos en su sistema de vida (no transitorios como en el
deporte), por lo que mentalmente se deslinda de ellos.
En resumen, el individuo es capaz de reaccionar
estruendosamente ante situaciones fingidas ya que esto no compromete su
comodidad psíquica y además, estas situaciones aparentemente estresantes le
sirven de fuga a sus instintos básicos de destrucción que no son aceptables en
la sociedad civilizada. No se puede esperar una respuesta igual de enérgica
ante situaciones políticas ya que estas se vuelven más concientizadas por lo
que el individuo puede emitir un juicio, racionalizar y deslindarse de toda
responsabilidad para preservar su homeostasis interna.
No era penal mexicanos….

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